Senadora Jane Nelson
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COMUNICADO DE PRENSA
DE DIFUSION INMEDIATA

Marzo 26, 2010
Contacto: Janet Elliott
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Reforma federal a la atención médica hace más daño que bien

Sacando adelante su masivo y oneroso plan de reforma de salud, el gobierno federal está ignorando uno de los lineamientos fundamentales de nuestro sistema de atención médica: primero, no hacer daño.

Para los profesionales médicos al frente de nuestro sistema de salud, estas palabras tienen un profundo significado. Dicho de manera simple: si un procedimiento o tratamiento causará más mal que bien, esa acción no debe tomarse.

La receta del gobierno federal para nuestro sistema de atención médica viola esa regla. Crea más problemas de los que resuelve: inflando nuestro déficit, superando la capacidad de nuestro sistema de salud y recargando a empleadores en un momento en que están luchando para sobrevivir. No sorprende que una nueva encuesta de CBS halló que el 62 por ciento de los americanos apoyan el esfuerzo de bloquear la implementación de este plan fiscalmente irresponsable.

En Texas, me preocupa mucho el devastador impacto que tendrían las reformas federales en nuestro presupuesto estatal. La Comisión de Salud y Servicios Sociales estima que costarían hasta $24 billones en un período de 10 años. Considerando que nuestro proyectado déficit para la próxima sesión legislativa estará entre $9 y $16 billones, está claro que nuestro presupuesto de salud y servicios sociales –que cubre ya una tercera parte de nuestro gasto total—continuará consumiendo valiosos recursos que de otra manera estarían disponibles para nuestras escuelas, carreteras y otros servicios importantes.

Todos compartimos la meta de conectar a más ciudadanos con los servicios médicos, pero los tejanos deben entender que un mandato a los seguros no significa que va a haber acceso. Si no hay suficientes enfermeros, médicos, trabajadores de emergencias y otros profesionales de la salud para tratar el flujo de nuevos pacientes, el acceso a la atención médica disminuirá para todos nosotros.

Texas ya enfrenta una crítica escasez de enfermeros para tratar a pacientes en nuestros hospitales, clínicas, hogares de ancianos y cuidados en el hogar. Alrededor de la mitad de nuestros condados son designados federalmente por tener escasez de atención médica primaria.

Además, el sistema que usamos para determinar si los ciudadanos son elegibles para servicios estatales de salud y sociales ya está estirado hasta el límite. Texas ha trabajado incansablemente para reducir el atraso en solicitudes de estampillas para alimentos, que ha aumentado considerablemente a causa de la devastación de los huracanes en la costa del Golfo y como resultado de la recesión económica nacional. Forzar a dos millones más de tejanos a inscribirse en Medicaid bajo este plan federal requerirá una importante inversión en infraestructura, personal y otros recursos.

Como mujer de negocios, me ofende que el gobierno cargará a empleadores con mayores costos y penalidades en medio de una dura economía. Texas la ha superado mejor que otros estados, pero todo empleo es valioso en nuestro estado, que tiene una tasa de desempleo del 8.2 por ciento. Debido a la medida federal, más tejanos perderán su empleo.

En vez de agregar más gente a nuestro ya recargado sistema, deberíamos enfocarnos en la raíz del problema en nuestro sistema de salud. En Texas, hemos trabajado para promover la responsabilidad personal, entendiendo que un estilo de vida más sano produce vidas más sanas y largas y también reduce los costos. Expandimos la disponibilidad de fuentes de seguros y estamos en proceso de lanzar una nueva asociación para asistir al pequeño negocio con el gasto de seguros médicos para sus empleados. Muchos expertos creen que el pequeño negocio representa la clave para tratar el problema de los no asegurados, y eso tiene sentido, dado que la mitad de los empleos del sector privado en Texas son en pequeños negocios.

También hemos estado trabajando en darle un mejor uso a los dólares impositivos que usamos en Medicaid, el programa médico para los pobres auspiciado por el gobierno. La mayoría de los tejanos se sorprendería al saber que Medicaid ofrece una mayor gama de servicios que la mayoría de los planes privados, y premia a aquellos que brindan un mayor número de servicios en vez de aquellos que logran los mejores resultados para sus pacientes. En la pasada sesión discutimos las bases para tratar esos temas.

Me preocupa que el plan del gobierno federal arriesgará nuestro esfuerzo a nivel estatal. La misma talla no le va a todos, especialmente en Texas. Nosotros no somos Massachusetts. Nuestro gobierno estatal distribuye más dólares en atención médica y en un terreno más amplio que todo otro estado. Tenemos desafíos a lo largo de la frontera, en nuestras áreas rurales remotas y en zonas de pobreza urbana, que son únicos en nuestro estado. Nuestros costos serán desproporcionadamente más altos.

Como presidenta del Comité Senatorial de Salud y Servicios Sociales, estoy lista para trabajar con mis colegas para mejor entender esta medida y minimizar todo impacto negativo que tenga en Texas. Junto con el Comité Senatorial de Asuntos Estatales, tendremos una audiencia conjunta el próximo miércoles para identificar temas y considerar nuestras opciones en preparación para nuestra próxima sesión legislativa.

Está claro que las profundas diferencias filosóficas sobre el apropiado rol del gobierno se mantendrán de fondo en nuestra discusión. Estas diferencias son importantes, pero no deberían imposibilitar que tengamos una discusión civilizada y profunda sobre la mejor manera de seguir adelante.

La Senadora Jane Nelson (R-Lewisville) representa al Distrito 12, integrado por partes de los condados Tarrant y Denton. Ella preside el Comité Senatorial de Salud y Servicios Sociales.

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